Ni muertes, ni disparos, ni villano estereotipado
Seis semanas después de su estreno estadounidense, la película había vendido 81,3 millones de dólares en entradas, más que la segunda o la tercera de la serie, y terminó en 133 millones en todo el mundo. El público consultado por CinemaScore le dio una A+, y llegaron cuatro candidaturas a los Óscar.
Leonard Nimoy la dirigió, y quería algo más ligero: ninguna muerte, ninguna pelea, ningún disparo, ningún torpedo de fotones, ningún tiro de fáser, ningún villano estereotipado. Harve Bennett, en la producción, quería lo mismo: un mensaje ecologista y ningún antagonista definido. Buena parte de la película se rodó en San Francisco y alrededores, en diez días, e Industrial Light & Magic fabricó las ballenas de dos maneras: maquetas de un metro veinte por radiocontrol, manejadas por cuatro técnicos y buzos en la piscina de un instituto de San Mateo, y animatrónicos a tamaño real para los planos de salto fuera del agua.
La historia
Transcurre en 2286: los antiguos oficiales del Enterprise viven exiliados en Vulcano, con una nave klingon capturada. Una sonda cilíndrica llega a la Tierra, deja sin electricidad al planeta entero y genera tormentas planetarias; Spock determina que su señal coincide con el canto de las ballenas jorobadas, extinguidas en el siglo XXIII. Así que llevan la nave a San Francisco en 1986 para traerse dos.
Eddie Murphy estuvo previsto un tiempo como astrofísico de Berkeley, y se marchó a rodar The Golden Child. Su personaje se fundió con los de una bióloga marina y una periodista para dar lugar a Gillian Taylor, la cetóloga de Sausalito interpretada por Catherine Hicks.
El público ideal
122 minutos, una calificación PG y Common Sense Media a partir de los diez años: imágenes de archivo de ballenas matadas y descuartizadas, la explosión de una nave en un recuerdo, Spock soltando tacos por el siglo XX, alguna copa entre adultos, y Kirk que hace pasar a Spock por un hombre que habría tomado muchas drogas en los años sesenta. Un embajador klingon reclama la extradición de Kirk por la captura de la nave, y la tripulación vuelve tras tres meses de exilio para responder por haber llevado la Enterprise a Genesis. A quien llegue nuevo lo mandaríamos antes a Star Trek II: The Wrath of Khan y Star Trek III: The Search for Spock; los demás, directamente aquí: es la entrega en la que la crisis se resuelve gracias a dos animales.
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