Final Fantasy

4 obras 2 medios 2016-2020

El título anunciaba un final. Hironobu Sakaguchi ha contado que habría abandonado la industria si el juego de 1987 hubiese fracasado, y Square no se encontraba en mejor situación que él. Funcionó en ventas, y desde entonces la saga ha vuelto a empezar de cero con cada entrega numerada, algo que comercialmente debería resultar imposible.

1987: un título elegido por alguien que planeaba retirarse

Sakaguchi quiso un título de dos palabras cuyas iniciales fueran FF. La primera de ellas respondía a su propia situación: iba a ser su último intento en el desarrollo de videojuegos.

El juego vendió cuatrocientas mil copias en Japón y mantuvo a Square a flote. Sakaguchi se quedó quince años más.

La decisión que lo marcó todo llegó a continuación: cada secuela prescindiría del mundo, del elenco y de las mecánicas anteriores para crear otros nuevos. Apenas unos cuantos nombres se mantuvieron de entrega en entrega, y funcionaban más como elementos decorativos que como personajes propiamente dichos.

1997: a Japanese role-playing game becomes a global format

Final Fantasy VII saltó a PlayStation, dio el salto a las tres dimensiones y contó con un presupuesto de mercadotecnia superior al de su propio desarrollo. Vendió más de trece millones de copias y convirtió a los juegos de rol japoneses en una categoría a la que las editoras occidentales se vieron obligadas a responder.

A continuación, la saga pasó dos décadas comprobando hasta dónde podía llegar con sus reinicios: una entrega de estrategia en tiempo real, dos secuelas directas, un juego en línea y una película que casi lleva a la quiebra a la compañía en 2001.

Final Fantasy XIV constituyó el caso más insólito. Debutó con tanta desidia en 2010 que Square lo clausuró, lo reconstruyó desde los cimientos y lo relanzó en 2013. Ninguna otra editora destruyó y reconstruyó un juego como servicio a semejante escala.

El remake del título que marcó a una generación

Final Fantasy VII Remake llegó en 2020 para abarcar en un título completo las primeras cinco horas del juego original de 1997, y modificó su argumento de manera totalmente intencionada.

Esta decisión dividió a los seguidores exactamente por la misma línea que la saga siempre ha marcado: por un lado, quienes exigían que se preservara intacto el recuerdo; por otro, quienes comprendieron que esta franquicia considera su propio pasado como simple materia moldeable.

Kingsglaive : Final Fantasy XV, una película de animación por ordenador estrenada en 2016, aplicó la misma lógica en sentido contrario al narrar acontecimientos que el juego presupone conocidos.

Quince años de hábitos de desarrollo que la industria imitó

Final Fantasy normalizó las cinemáticas prerrenderizadas, después los juegos de rol con voces y, por último, los retrasos estivales: Final Fantasy XV necesitó diez años y cambió tanto de nombre como de director por el camino.

El principio del reinicio constituye el verdadero legado de la saga. Una franquicia que conserva su título a la vez que descarta todo lo demás logra sobrevivir a sus propios tropiezos, puesto que una entrega fallida jamás contamina a la siguiente.

Lo único que realmente perdura de un título a otro se reduce a una breve lista de elementos: cristales, grandes aves amarillas llamadas chocobos y un ingeniero llamado Cid que adopta una identidad distinta en cada ocasión.

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