Doctor Who

3 obras 3 medios 1963-2019

El primer episodio se emitió el día después del asesinato de John Kennedy, y la BBC lo repitió la semana siguiente porque prácticamente nadie lo había visto. Desde entonces, la serie se ha emitido durante más de sesenta años a partir de un recurso ideado para sustituir a un actor enfermo: el protagonista puede cambiar de rostro.

1963: un programa educativo con una cabina de policía

La BBC encargó Doctor Who con el propósito de enseñar historia y ciencia a los niños en la franja situada entre un programa de resultados deportivos y un espacio de música pop. La máquina del tiempo se ideó originalmente para transportarlos a acontecimientos reales.

El segundo serial introdujo a los Daleks en contra de los deseos explícitos del productor, quien consideraba que incluir monstruos suponía una traición al mandato original. La audiencia se triplicó en el espacio de un mes.

Hacia 1965, los Daleks ya aparecían en fiambreras y protagonizaban dos largometrajes. El exterior de la cabina de policía respondió a una decisión puramente presupuestaria: la nave debía cambiar de forma constantemente, pero la producción no disponía de fondos para fabricar un nuevo atrezo cada semana.

La enfermedad de un actor provocó que la serie jamás terminara

En 1966, la salud de William Hartnell se deterioró hasta impedirle continuar. En lugar de buscar un sustituto con discreción, la producción integró el cambio en la propia ficción: el personaje se regeneraba en un cuerpo distinto dotado de otra personalidad.

Hasta el momento, quince intérpretes encarnaron el papel. Cada cual aportó sus propios modales, y los espectadores consideraron como auténtica su encarnación predilecta, un hábito que el formato fomentó en lugar de zanjar.

Este recurso permitió asimismo renovar por completo la escritura. Ningún otro drama longevo consiguió reemplazar a su protagonista, a su tono y a su reparto secundario sin interrumpir la continuidad.

Cancelada en 1989, rescatada en 2005 por quienes crecieron con ella

La BBC clausuró la serie en 1989 tras el desplome de la audiencia. Doctor Who: The Movie, una coproducción con Fox, intentó relanzarla en 1996 orientada al público estadounidense, pero no logró luz verde para una temporada.

Russell T Davies la recuperó en 2005 con un formato adaptado a la televisión actual: un relato autoconclusivo por episodio, una trama transversal a toda la temporada y una sensibilidad emocional de la que carecía la etapa clásica.

Esta resurrección convirtió el programa en un fenómeno de exportación mundial por primera vez. Tom Baker, que encarnó al personaje entre 1974 y 1981, publicó la novela Doctor Who: Scratchman en 2019 a partir de un guion cinematográfico que había sido rechazado cuatro décadas atrás.

Noventa y siete episodios perdidos

La BBC borró su propio archivo en la década de 1970 para reutilizar las cintas. Noventa y siete episodios de los años 60 ya no existen en ninguna calidad de emisión.

Los aficionados grabaron el audio en casa colocando micrófonos frente a sus televisores, y esas grabaciones constituyen hoy la base de las reconstrucciones animadas que comercializa la BBC.

Una institución destruyó su propia historia, y los espectadores preservaron lo que pudieron con equipos domésticos. El archivo que existe hoy en día les pertenece en gran medida.

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