Back to the Future
Cuarenta y cuatro estudios rechazaron el guion. El argumento se repitió siempre: una comedia en la que la madre de un adolescente se enamoraba de él resultaba demasiado sosa para el público gamberro o demasiado indecente para el familiar. Se convirtió en la película más taquillera de 1985.
Un guion que nadie quiso comprar durante cuatro años
Robert Zemeckis y Bob Gale lo escribieron en 1980. Disney lo rechazó por considerarlo incestuoso; los estudios volcados en las comedias adolescentes lo descartaron porque no incluía desnudos.
Zemeckis necesitó un éxito rotundo antes de conseguir financiación, el cual llegó con Romancing the Stone en 1984. Fue entonces cuando Universal compró el guion que previamente había rechazado.
Regreso al futuro se estrenó en julio de 1985 y recaudó 380 millones de dólares, superando a cualquier otro estreno de aquel año. Su presupuesto fue de 19 millones.
Cinco semanas de rodaje a la basura
Eric Stoltz asumió el papel de Marty y rodó durante cinco semanas antes de que Zemeckis determinara que su interpretación resultaba demasiado sobria para el tono cómico.
Michael J. Fox constituyó la opción predilecta desde el principio, si bien estaba atado por contrato a una serie televisiva cuyo productor se negó a liberarlo. El equipo de producción lo grabó por las noches y durante los fines de semana a lo largo de tres meses, mientras él trabajaba en Family Ties en horario diurno.
Volver a rodar costó alrededor de tres millones de dólares sobre un presupuesto total de diecinueve millones, un gasto que el estudio autorizó antes que estrenar la versión que ya poseía. Todavía existen metrajes con Stoltz que se incluyen en las ediciones en soporte físico.
Dos secuelas rodadas a la vez y un futuro que llegó
Regreso al futuro Parte II y Regreso al futuro Parte III se rodaron de forma consecutiva y se estrenaron en 1989 y 1990. La segunda entrega presenta una compleja estructura de viajes en el tiempo que revisita la película original desde su interior, algo que prácticamente ninguna comedia comercial había intentado jamás.
Su secuencia ambientada en 2015 se convirtió en un tema informativo recurrente a medida que se acercaba la fecha real, y octubre de 2015 generó una oleada mundial de cobertura mediática que contrastó las predicciones con la realidad.
La tercera parte traslada la acción al género del oeste, aplicando exactamente el mismo cambio de registro que la saga ya había empleado en dos ocasiones anteriores: mismos personajes, diferente género e idéntica estructura. En conjunto, las tres películas superaron los mil millones de dólares de recaudación.
Por qué no existe una cuarta entrega
Zemeckis y Gale poseen los derechos de manera conjunta y han rechazado cualquier propuesta, incluidos los proyectos de *remake*. Gale ha declarado públicamente que jamás se rodará una cuarta película mientras ambos permanezcan con vida.
El motivo que esgrimen se centra en que la historia concluyó y que el diagnóstico de párkinson de Michael J. Fox convierte en impensable la sustitución del actor para ellos. Dicha postura resulta casi insólita dentro de una industria donde la práctica totalidad de las obras de los años ochenta ha sufrido algún tipo de resurrección. En su lugar, la trilogía ha dado el salto a las tablas mediante un musical que triunfa en Londres y en diversas giras.
Un guion rechazado en cuarenta y cuatro ocasiones se convirtió así en una saga cuyos creadores protegen con firmeza frente a cualquier intento de continuación.
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